miércoles, 16 de marzo de 2016

podría no decirlo
callarme desde que amanece hasta la última luz de la noche
mirar a los costados o inventar excusas
pero no puedo
nunca pude
las vísceras se me suelen escapar por los ojos
y se plantan ahí
en lo evidente
en lo frágil de cada victoria
en los pedazos que junto cada mañana
y que ensamblan a esta pugilista dinámica
que no sabe abstenerse
ni quiere callarse
sino vociferar
que a los días se les patea los tobillos

y se les saca el corcho con los dientes
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