martes, 28 de octubre de 2014

Fragmento de "El laberinto de Alina" (título tentativo)

"Me preguntaba si mi presencia en aquella mesa distaba demasiado de la construcción que cada uno se había hecho de sí mismo. ¿Habrían previsto que el dedo meñique de la mano derecha estaba completamente torcido, que la forma de hablar dejaba ver una ortodoncia estética pero presente en el esfuerzo de ocultarla y que el encuentro una vez más, era irreductible? ¿Acaso nos pensamos con más estatura y menos pasado? Desconozco porqué nos prestamos a la media hora de palabras introductorias, mientras nos observábamos, incrédulos, expuestos, acorazados y con miedo a ir presos por estafa de personalidad. No sé tampoco porqué la invité a Miranda. Me arrepentí de haberlo hecho apenas cruzó la puerta. Supuse que su mirada de fotógrafa serviría para el proyecto y además, siempre creí que el tres era un problema. Padecer el tres, dejar de ser el tres. El círculo imperfecto que se maneja con una sinergia única. En cambio el cuatro llega y desenchufa los equipos,mezcla los libros con su cuatro en la espalda y sin dejar de mirarnos a los ojos, levanta el mantel en un fallido truco de magia y ocasiona el desastre. Miranda era mi escalera de incendio, mi mediocampista expulsado. Pero esa noche, no preví que ella no estuviera para boludeces."
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