viernes, 28 de junio de 2013

Entrevista a Vicente Battista para la revista KUNDRA #1

El honor es mío. Hacerle una entrevista al gran Vicente Battista es una experiencia formidable. Sobre todo, porque da gusto escucharlo reflexionar y contar. Y a él por suerte le encanta. Bueno, acá la jugué de periodista y me lancé a hacerle una nota.

http://madmagz.com/magazine/229564#/page/44
"Nosotros éramos gente de literatura combativa"


Cumpleaños

Mi querida Bianca cumple años. Hagamos de cuenta que estás aquí. Y estamos tramando una fiesta para festejar tu natalicio. Y que ya quedamos la hora y que llevar, esas cosas de los cumples. Hasta que como seguro llueve me pongo las botas por afuera del pantalón. Y entonces los besos los abrazos, el chocar de las copas y todo celebración. Y un muy feliz cumple, amiga querida.

miércoles, 19 de junio de 2013

Pernocte - fragmento capítulo X

- Dale, pasá.
- ¿Quién sos?
-Que. ¿no me reconocés?
-Es que no puede ser.
-Pensás que estás delirando o que es un sueño, ¿cuál de las dos?
-Tal vez las dos y algunas más.
-Mejor sentate que te sirvo algo.

Entré a la habitación. Él abrió el minibar y sacó otro champagne. No hay mejor manera de renovar la resaca que poniéndose en pedo otra vez. 

-No, gracias, ya bebí en la otra habitación.
-Que aburrido. Bueno, me sirvo una copita para mí. Contame, ¿estás desilusionado?
-Sorprendido es la palabra.

Hizo fondo blanco con la copa alargada del champagne y una mueca que me dio a entender que estaba horrible. Yo ya lo sabía. 

-El champagne de acá es muy malo. -dijo.
-Si.

Al costado de la cama había una de esas banquetas redondas, tapizadas con terciopelo rojo. La tomó con las dos manos, se acercó y se sentó frente a mí. Yo me sentía en una confortable inmovilidad. Como la canción de Pink Floyd que tantas veces la había escuchado en mi adolescencia y que no estaba seguro de haber comprendido hasta ahora, que era como me sentía en este preciso momento. Si estaba soñando, era uno de esos sueños que no se olvidan. O sí. Acaso como sabemos cuáles sueños se olvidan y cuáles no. Ahí estaba él. Ó yo. Sentados frente a frente. Mismo pelo, mismos ojos, misma ropa. Él era yo ó yo era él. No lo sé. Demasiado viejo para estas preguntas de filosofía púber, demasiado cansado para responderlas. Me sentí con una imbecilidad alarmante.

-Julio, querido Julio. No nos subestimemos.
-Perdón.
-No hay problema. Te preguntarás que hacemos acá.
-Entre otras cosas, sí. También.
-Podés llamarme Julio, Julio.

Y soltó una carcajada muy fuerte. De esas que suelo hacer cuando me río con ganas. Costumbre que ya no tengo por razones evidentes.

-La cosa es así. Vos tenes acá una noche perdida en tu memoria, que para ser honestos, te cagó la vida. Bueno, malas noticias. Tu vida anterior está efectivamente arruinada y yo no tengo ninguna solución. Pero acá vos viniste a buscar otra cosa.

Fragmento del capítulo X de Pernocte.