jueves, 13 de septiembre de 2012

Días

Hay días que el corazón se cae pesado como una bolsa de papas y que el alma busca el botón de emergencia. Esos días llamo al deshacedor de historias. Al de las noticias descartadas. Y escribo. A ver si en una de esas lee lo que escribí y lo deshace. O en el mejor de los casos lo descarta. Y ya con la hoja en blanco podría reescribir el patio, el mate, la abuela. Entonces vendrían las cuatro estaciones, cualquiera me da igual. Los Malbones crecerían por todos los rincones de su pequeño jardín de un solo tomate. Sus ojos verdes me mirarían y yo le pediría que me cuente de cuando le sacaba viruta al piso y de ese trompetista que le arrastraba el ala. Hasta podría decirle cuanto la quise y cuanto que la extraño. ¿Ha visto que risa? Luego ella me diría que el pelo corto me queda horrible. Y me pondría a jugar en la cocina, para que la deje trabajar con su máquina de coser.
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