viernes, 30 de julio de 2010

Mejoras

Mejor estar acá, con el arco, la planta y cada dedo del pié bien apoyado en el suelo.
Mejor ponerle la cara al invierno, aunque el frío congele la respiración.
Mejor mirarnos a los ojos y vernos los huesos, las tripas, las ganas.
Mejor tocarnos cálidos y fuertes, aunque alguna vez nos hayan ganado la espalda.
Mejor no tratar de detener el instante, porque es dinámico, coqueto y escurridizo.
Mejor sabernos más que cuerpos y por fin despreocuparnos de la bendita finitud.
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