viernes, 18 de junio de 2010

El bar de los viejitos

El bar de los viejitos está siempre igual.
Es uno o son tres. No lo sé bien.
Yo voy y pido medialunas.
Uno las pone en el papel, el otro lo cierra, y aquel me las cobra.
Pero no sé si son tantos.
Solo sé que son los viejitos del bar.
Que está siempre igual.
Tiene un billar al fondo y algunas mesas de maderita.
Parece haber siempre alguien jugando.
No se bien quienes.
Parece haber gente sentada.
Creo que desde siempre.
El ruido de la tele se alborota con la cocina y la calle.
Los viejitos no hablan con nadie.
Pero no sé si son tres ó uno.
Solo sé que es el bar de los viejitos.
Que siempre está igual.

domingo, 13 de junio de 2010

Banderas

Estoy abrazada a tu encanto
Aunque a veces se me caiga tu nombre
Peleo contra mis propios molinos
Aunque no haya viento a favor
Derrocho destierro, retengo razones.
Que en tiempos vacíos,
Son banderas, que con orgullo enarbolo

Siendo

Antes era otra. Aquella, esa, ella.
Hoy no me acuerdo bien.
Pero ahora soy una, ésta, yo.
La tengo bien presente.
Mañana quien sabe seré otra, aquella, esa.
Que algún día conoceré.
Pero ante todo y con destreza, seré siempre mujer.

Carta documento

Injusta injusticia
Rebelde de pena
caduca de sin sentidos

Exijo una explicacion
a vos y a todos los justos
que sinrazón encontraste
para aplicarme tu ignominia

no era yo la elegida
no era a mi a quien buscabas
fue cruzarte aquella tarde sin verte
que sin querer me encontraste

no te importó malgastar tu bala verduga
no te importó que fuera para otro condenado
al azar apuntaste sin levantar la cabeza
y  por pasar el rato disparaste

así que acá estoy
todavía de pié
mirando mis restos
buscando los pedazos
rearmando la foto de mi alegría

y te exijo un reembolso
a las risas no reídas
a los besos no dados
y al tiempo malgastado

no busques tu balanza vieja y oxidada
no me alcanzan tus razones
quiero la devolución inmediata de mis logros
con indemnización de buenos presagios y finales felices

Malas compañias

Dolor doloroso
Evitá seguirme
Te libero de mi búsqueda
Podes distraerte por ahí
Tomarte el día libre, ó más bien vacacionar en algún país lejano.
Angustia caprichosa
No hace falta pierdas tiempo
No se requiere tu presencia
Escuché tu llamado en otras puertas
Dónde será bienvenida tu visita
No ha sido un gusto para mí
No te quería tan de cerca
Pero ahora que nos conocimos tanto
Es preciso abrir mi círculo de amistades
No te ofendas, no es por mal
Es por conocer y sobrevivir
A tu intenso acompañar

Dos gotas de agua (monólogo para el concurso de Teatro x la identidad)

No se puede pretender que no te busque por todas partes. Cada mañana, si noto que el pelo me va declarando años, o caminando como quien no quiere la cosa, y me veo de refilón en algún reflejo , me funciona como material para construir una imagen de cómo serias, cómo fuiste.


Según la abuela no tenemos nada que ver. Me enojo y le insisto que sí, que cada día me parezco más a esas fotos viejas que me regaló. Si somos iguales. Salta a la vista. En alguna estas con tu amigo “el actor”, como dice la nona, ese que te presentó a mamá, y te metió a laburar con el en la obra.

Cuando voy al psicólogo no lo hago para echarte la culpa de nada. Me encantaría poder responsabilizarte por haber tardado más que los otros para andar en bici sin rueditas. De ser sobre protector, exigente, un poco loco, un poco distraído y olvidarte de ir a las reuniones de padres, pero si de esperarme afuera del boliche y hacerme quedar como un boludo con mis amigos .

De tanta presencia que no me dejara respirar, equivocarme y que me dieses un bife cuando me olieras a marihuana.- y dejar de hablarte re caliente- Total en la mesa del domingo, todo volvía a la normalidad y me terminabas ganando con esa sonrisa cómplice – burlona- que tengo , esa misma que seguro usaste para levantártela a ella. A ella que si la encontramos, a ella si que la pudimos llorar.

Cada pedacito de mi vida, son como rompecabezas que trato de unir. Te imagino más viejo, un poco cansado y con ojos húmedos cuando la justicia cumple su función. A veces entristecidos por los resultados de tu lucha, el dolor de las traiciones, los amigos que no están,. Contándome una y otra vez como te escapaste aquella noche que entraron a casa. Como la agarraste a mamá, con lo puesto, y se subieron al Fiat 1500 que habías comprado hacía poco, de todos esos años escondidos en Brasil, y cómo lo habías planeado: la cosa se estaba poniendo brava, y en un par de días salíamos para allá , dónde Carlos nos estaría esperando. Mientras terminabas con los preparativos, y yo me quedaba en lo de la abuela.

Pero no te enteraste hasta después que a él ya se lo habían llevado. Te fueron a buscar al teatro y lo encontraron antes. Te estaba esperando para ensayar. Parece que eras de llegar tarde a todos lados, lo mismo que yo.

Yo no me acuerdo, pero dice la abuela que fuimos a casa, y estaba la puerta abierta, todo tirado, todo saqueado y los vecinos asustados. Hasta que de a poco nos fueron contando.

Y me miro de nuevo al espejo. Tonteras, me digo. Si soy igual. Si somos dos gotas de agua.

Que si viajara en la máquina del tiempo, me sentaría en el sillón de casa, esperaría a que vengan y me lleven a mí mientras vos y mamá ya están en viaje a Brasil.

Así no te sigo esperando. Así no te sigo buscando.

Así no sigo masticando ausencia, y por fin encontraría mi propia identidad, idealista y revolucionario, empuñando un montón de ideas, mis ideas, por las que moriría de pié.

Antojos

Se me antoja extrañarte
Mirando tus cosas quietas y expectantes
Se me ocurre pensarte
Caminando sensato y confiado
Me tranquiliza escucharte
Hablando sereno y decidido
Me inspira escribirte
Esperando encuentro y encontrarte
Y me encanta mirarte
Porque estás acá y ya llegaste

Polaroids

Así que nos pasamos la vida escapándonos de la muerte.
Y cuando llega ese punto de la vida, dónde nos damos cuenta que es una atroz pérdida de tiempo, porque en ese escape, nos vamos muriendo un poquito más, y por lo tanto, viviendo un poquito menos, ya que tan preocupados por el final, no vivimos como debiéramos el mismísimo objetivo que es nada más y nada menos que el vivir.
Es ahí, dónde nos preocupamos por el tiempo perdido.
Y es en esa preocupación, que se nos va de nuevo, ya casi cuando lo teníamos agarradito al momento, a ese preciso instante dónde nos sentíamos acá y ahora, con la brisa fresca dándonos en la cara, cuando te teníamos entre las manos, momento único y preciado de supervida.
Es en ese mismo pensar de lo vivos que estamos, que se nos vuelve a escapar, entre porqué y porqué , hacia Dios, o al espacio súper estelar, como tratando de entender la razón por la que siempre te nos estas yendo , cuando está tan bueno vivirte.
Y te pierdo de nuevo tratando de retenerte, como también gano, cuando te encuentro entre las polaroids de mi pensamientos y se me llena el alma de saber que esa sonrisa tuya, ese beso y ese mirar, me las voy a quedar hasta que se me gaste la vida entera.

Quijotin

Si te digo que no sé lo que pasa te miento.
Si me lo digo, me hago lo mismo.

Andas con tu armadura pesada a cuestas
Como un quijote, con su espada a la nada, por las dudas.

Cómo esos héroes de guerra,
Que en tiempos de paz quedan desempleados.

Vine a recordarte que nunca fuimos soldados.
Y que ésta batalla ya terminó.

Así que...

Cada vez que vos vayas a mirar atrás,
cada vez que hagas el recuento de los golpes
cada vez que el vacío de las ausencias te revuelva las tripas

Dejame comerme un poco tu dolor.
Dame permiso para volver a empezar.
Brindame tu fe para poder sorprenderte.

Esto no significa que no sea difícil.
Pero tampoco quiere decir que no se pueda.

Vayamos lento abriendo los ojos...

Que el otoño ya llegó
Que hay gris y amarillo por todos lados
Y que si prestas atención,
se puede escuchar las hojas del árbol que golpean nuestro balcón

Dejemos que el tiempo haga su trabajo.
Que el viento nos empuja siempre hacia adelante.

Bronca

Hoy te metiste como una intrusa sigilosa por mi ventana.
Estabas en la ducha, en el café y en mi cartera.
Traté de negarte, pero cuando entré a mi oficina te ví sentada en mi escritorio.
Así que te dije, entre dientes, "buenos días, bronca".
Quise ignorarte, hacer de cuenta que no estabas.
Pero ibas haciendo notar tu presencia un poco más a cada instante.
Te esparcías por todos lados, hasta en los huesos, en el estómago.
Te fuiste filtrando en mi mirada y estabas hasta en el sonido de mi voz.
Como volvías inflamable cada llamado, cada saludo, ó tarea pendiente.
Cuanto placer te traía saberme inmóvil creciendo en mis entrañas.
Como te tenía atragantada, como ni el mate ni el agua, te podían bajar.
Casi te vi sonreír, cuando ya me manipulabas a tu antojo.
Tu razón es destruirme, hiriendo todo a tu paso.
Me hiciste pensar mucho, bronca. En como callarte, como apagarte.
Hasta que por fin se me ocurrió algo:
Hoy te invité un rato a mi cuaderno, lo cual gustosa aceptaste.
Creyendo que ahí también podrías desplegarte a tu antojo.
Lo que ocurre, imprudente y ansiosa bronca, es que en este cuerpo, no hay lugar para las dos.
Así que acá te dejo, entre estas líneas. Presa de esta hoja.
A ver si a ella la podes quemar, cortar ó más bien romper.
Pero veo que no.
Que te quedaste impávida.
Como si estos renglones, fuesen los barrotes de tu propia cárcel.
Así que te condeno, bronca pirómana y descarada.
Ni con trabajos forzados, ni el mejor abogado se va a reducir tu pena.
La huida es imposible en este lugar.
No hay complices para a una bronca condenada.
Y desde ya te advierto: el fiscal es mi pluma.¨
Así que me libero de tu acoso y te digo,
Estas condenada a la sombra eterna de mi expresar.
Ni tu víctima, ni tu cómplice.
Tu suerte está echada y la mía se está escribiendo,
Así que cierro este cuaderno y me retiro.
Muy tranquila mente a caminar bajo el sol.